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En el caso de objetos filosos y
puntiagudos la conducta, por supuesto,
difiere completamente. Desgraciadamente,
la mayoría de las veces la ingestión de
cuerpos extraños filosos pasa
inadvertida, aunque puede asociarse a
odinofagia, dolor pleurítico,
hematemesis o crepitación.
Ante la sospecha de perforación, puede
contribuir al diagnóstico la radiografía
simple de tórax o abdomen, la ecografía
y los rastreos con tomografía axial
computarizada.
En el colon los cuerpos extraños filosos
casi siempre progresan sin problema. Sin
embargo, el atascamiento del objeto, una
vez en el colon, es una indicación para
intervención quirúrgica o endoscópica.
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