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Esta paciente femenina de 60 años acudió
por epigastralgia.
Cuando se realizó la endoscopia superior
no se encontró ninguna lesión que
explicara el dolor, pero se encontraron
los pólipos gástricos que aparecen
ilustrados en la diapositiva que adoptan
una disposición que recuerda un “racimo
de uvas”. Los pólipos gástrico no
infrecuentemente constituyen un
hallazgo.
Los pólipos del tractus digestivo pueden
sangrar, por lo que su forma habitual de
presentación es el sangramiento
digestivo en forma de hematemesis o
melena. De acuerdo a su tamaño y
localización, excepcionalmente pueden
ocasionar síntomas obstructivos. En
ocasiones –cuando son pediculados–, el
pedículo puede sufrir torsión y esto
crea compromiso vascular en el
pólipo.
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